De videojuegos y de danza

Aquí en mi polifacetismo freak si una cosa me apasiona son los videojuegos. Conservo en mi habitación pósters de cuando tenía 13 años, naturalmente de la saga Final Fantasy, de la que soy una gran devota (especialmente del VII, de su historia y de cómo me ayudó a entender muchas cosas). Siempre se ha dicho que los videojuegos son una pérdida de tiempo y que no tienen ningún otro fin más que el lúdico. Siempre he discrepado completamente de esto, y el paso del tiempo me ha ido dando la razón con juegos como Cocina conmigo, Brain Trainning (Nintendo DS), incluso hay videojuegos para aprender idiomas. De hecho, ya lo comenté en la entrada “Perder el tiempo” que los Sims me sirvieron para no estudiar durante ESO y Bachillerato (bien, y carrera también, lo reconozco) y para poder hacer los planos de mi exposición. Así pues, pensando en módulos interactivos para la exposición (y aquí acaban de bajar Urania, Terpsícore y las otras 7 musas, danzando a mi alrededor) se me ha ocurrido un par de videojuegos muy cortos y sencillos para entender el tribal.

El primero sería tipo Final Fantasy (si hablo de videojuegos y no lo uso como referente, estoy traicionando completamente mis principios, ya que es aplicable a todo). La saga Final Fantasy es una serie de videojuegos para distintos soportes (han pasado de Super Nes – Nintendo a Playstation, Playstation 2, PSP – Sony, Nintendo DS – Nintendo), ideados por Hironobu Sakaguchi. El primero fecha de 1987 (madre mía, yo tenía 2 años!) y consistía en un juego de los llamados RPG’s (role play games). Es, por tanto, un juego de rol. Los emblemáticos personajes están dibujados y diseñados por Yoshitaka Amano (hasta FFVI, 1994) y Tetsuya Nomura a partir del mítico FFVII (1997). Como apunte freak, el diseño de los personajes del noveno videojuego de la saga difiere mucho de los personajes de VII, del VIII y del X, que siguen todos más o menos el mismo patrón (sin tener en cuenta los gráficos poligonales del VII, que para una consola de 32 bits como era la Playstation y teniendo en cuenta que era el año 1997, las escenas de vídeo estaban más que bien; comentario totalmente subjetivo), así que consultando wikipedia descubrimos que no fue Nomura quien se encargó de los personajes del Final Fantasy IX sinó otro estudio ajeno. No obstante, no deja de ser épico y entrañable. Para que os hagáis una idea de lo que estoy hablando, os pongo un enlace a un par de FF, el VII (naturalmente :D) y el IX.

http://www.youtube.com/watch?v=qS-h8Yffwiw

Las acciones suelen ocurrir en ciudades o aldeas, pero los personajes deben desplazarse de un pueblo a otro, ya sea por tierra, mar o aire. Por el camino pueden encontrarse enemigos a los que deben vencer mediante ataques físicos, mágicos o invocaciones. ¿Cómo podría aplicarse un RPG en un museo, concretamente en la temática de la danza tribal? Sería sobretodo para el espacio 1, el destinado a orígenes del tribal, sobretodo para el apartado que se refiere a las danzas orientales: el visitante llevaría un personaje ya definido e iría de pueblo en pueblo. Se indicaría en cada momento dónde está, eso sí. En cada uno de ellos podría ver distintas bailarinas danzando y se le indicarían al personaje las particularidades de la danza de cada región. Y sería una habilidad adquirida. Así el personaje iría interpretando y entendiendo las diferentes danzas. Sería algo muy sencillo y didáctico, de no más 5 minutos de duración.

El segundo tipo de juego que nos vendría bien para un interactivo sería tipo Fit Plus Yofa, de Wii. Es un juego que se basa en un sensor de movimientos y te da indicaciones para realizar distintas asanas de yoga.

Para la exposición sería muy apropiado este tipo de juego en el espacio destinado a conciencia y control postural. El módulo contaría con una serie de ejercicios básicos y muy sencillos, pongamos por caso, 5. Se indicaría los músculos o extremidades que habría que mover para realizar un movimiento determinado y el propio juego avisaría al visitante si lo está realizando de forma correcta o no. También tiene una función didáctica experimental y tampoco debe tomar mucho tiempo del visitante. A diferencia del anterior videojuego, que el personaje es ajeno al visitante y se controla a través de un mando, en este caso el público utiliza su propio cuerpo, con lo cual la experiencia todavía mayor.

Por último, cuando ya sabemos qué es el tribal y qué movimientos podemos hacer podemos pasar a coreografiar. En grupo o en solitario. Habría distintos personajes, uno representativo de cada estilo o fusión (o varios, a elegir, en el caso de ATS tendría que ser grupal de forma obligatoria). El juego consistiría, igual que el primero, en que el visitante juegue con los personajes a través de un mando, y su misión sería llevar a cabo una sucesión de pasos de forma correcta. Los distintos pasos estarían ya programados de tal manera que al pulsar una tecla o sucesión de teclas, aparecieran dichos pasos. Y en la pantalla irían apareciendo al ritmo de la música las teclas que habría que pulsar. Posiblemente alguien le haya visto ya un parecido a un videojuego antiguo ya existente: se trata de Bust-a-Groove, para Playstation, que es ni más ni menos que un simulador de baile:

 

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