De personas y camisetas

Llevaba tiempo pensando en cómo podía redactar este post. Ahora como vivo en una especie de Nirvana permanente, creo que soy capaz de explicar la relación que tienen muchos individuos con sus camisetas. Todo viene de un cuento que me explicaron. Porque todos tenemos una que nos gusta más, otra que nos hace más guapas, otra que no nos ponemos nunca porque le pillamos manía incluso la típica camiseta deportiva que de tanto usarla, termina por oler a pis de gato (es así, por mucho que la laves, huele mal). Así pues, el cuento venía a ser algo así.

– Un individuo tiene una camiseta que le sienta más o menos bien. Es cómoda pero no le termina de gustar. De vez en cuando se pone otras, pero siempre se acaba poniendo la de siempre. Hasta que pasa por una tienda y encuentra la que le hace el físico perfecto. Coge su camiseta de siempre y la tira a la basura.

– Otro lleva una imperio. Le da vergüenza porque ve a todo el mundo con camiseta. Consigue una después de mucho tiempo pero le aprieta cosa bárbara. No le deja ni respirar, pero siente tanto apego al hecho de ir vestido que no quiere desprenderse de ella. Seguramente algún día encontrará otra que le resulte más cómoda y la tirará a la basura.

– Un individuo C se encontró una camiseta en un momento que estaba de moda llevar unas camisetas determinadas. Se la puso durante bastante tiempo, aunque no le gustaba en realidad. Estuvo mirando por internet hasta que encontró otra, más cómoda, más holgada. Él quería ponerse ambas a la vez, pero claro, no se pueden lucir ambas si vistes una encima de la otra. Al final la camiseta antigua se rompió y acabó en la basura.

– Tenemos otro ejemplo de un individuo que adquirió su camiseta por internet. También le terminó cogiendo afecto, pero como los demás, va mirando escaparates. Por si la puede tirar a la basura.

– Y otro, que andaba en camisa pero le fastidiaba ser el único. Hasta que vio una camiseta que le sentaba bien. Creo que tiró la camisa a la basura y lleva camiseta.

– Otro individuo necesita una camiseta para entrar en un sitio. Sin camiseta, no puede acceder. Una vez dentro, se coge un vestido y tira la camiseta a la basura. Después de quemarla.

– Otro lleva camisa de fuerza. Pero le gusta, dice que está de moda.

Y yo me pregunto: ¿no se pueden guardar las camisetas en vez de tirarlas a la basura? Seguro que en algún momento las echan en falta. Excepto la que se rompió, es imposible echar de menos algo que se ha roto. De hecho, me contaron que esa camiseta entró en combustión espontánea… (aunque creo haberla visto en otra persona; que me dijo que lleva remiendos ¡pero son invisibles!)

Dicho esto, buenas noches. Otra semana más de curro, entreno y sonrisas. Y la que viene igual, pero con teatro, música, danza y vosotros en general, y alguien en particular 😀

PS.- haber aprendido algo de html es algo que agradeceré toda mi santa vida. PS2.- Este post estaba en borradores desde hace cosa de unos meses. Lo publico ahora porque me apetecía publicar algo y no estaba inspirada. PS3.- la próxima entrada será de música y deporte. Ps4.- bueno, una de las próximas. El concierto venidero de este jueves me tiene emocionadísima y voy a ser la persona más feliz del mundo.PS5.- Y mañana en instagram, más fotos del mar a las 6 de la madrugada.PS6.- en portada: Yo no tengo preferencias y voy cómoda con cualquier camiseta. Incluso sin :DPS7.- ¡Feliz semana!

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